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“Lo que hace mi padre es todo un orgullo. Dios le dio un don que es expresar a través de sus manos situaciones de mucha simpleza pero que en su pintura obtienen gran belleza”, relata Bárbara Raposo.

Bárbara, la hija del artista regional, Carlos Raposo, iba a ser la encargada de entregar al Papa Francisco la obra realizada por su padre, inspirada de forma exclusiva en la visita a Latinoamérica y, en particular, a La Araucanía, una de las ciudades escogidas en su paso por Chile.

Sin embargo, los ajustes de último minuto a una estrecha agenda de actividades en la zona, hicieron que el obispo de Temuco, Héctor Vargas, fuera el responsable de traspasar el obsequio al máximo líder de la Iglesia Católica. En palabras de Bárbara Raposo, funcionaria de la Dirección de Postgrado, el momento fue realmente especial y marcó profundamente a su familia.

“Cuando supimos que el Papa Francisco vendría a Temuco, mi papá pensó en qué podríamos regalarle que fuera representativo de la región y del tiempo en que estamos, entonces en familia compartimos muchas ideas pero fue uno de mis hermanos, quien ayudó a ordenar lo que debía llevar este cuadro y, así, mi papá comenzó un oleo elaborado con la técnica realista y rodeado de diversos iconos, el volcán Llaima, el Parque Nacional Conguillio, dos mujeres y un hombre y las respectivas banderas como símbolo de unión entre las culturas”.

Lo novedoso es que este no ha sido el primer trabajo que Carlos Raposo ha entregado a un Papa, ya en 1987 le compartió a Juan Pablo Segundo un cuadro en que aparece el pontífice y detrás de él las banderas entrelazadas de Chile y Argentina, y en 2010 entregó al cardenal Bertone una obra inspirada en la verdadera imagen de la beata Laura Vicuña, pieza que se encuentra ubicada hoy en el Museo Vaticano.

“Lo que hace mi padre es todo un orgullo. Dios le dio un don que es expresar a través de sus manos, situaciones de mucha simpleza pero que en su pintura obtienen gran belleza, a través de cada uno de los detalles que logra”. Bárbara Raposo confiesa que su padre y su familia pensaron en que podría ser ella la encargada de llevar este óleo al Papa Francisco, básicamente, por los años en que ha trabajado en la iglesia, haciendo catequesis y guiando a grupos de jóvenes.

“La situación no se dio, pero eso no quita que estemos felices porque este trabajo identitario de La Araucanía llegué a manos del Santo Padre y, que de alguna forma veamos trascender el talento de nuestro papá, que ha dedicado su vida a educarnos cumpliendo su amor por el arte -en esta oportunidad representando también a los artistas regionales-, por lo que creemos que esto ha sido una gran bendición para nuestra familia", concluyó.

  

escrito porEscrito por: Pamela Carrasco
Dirección de Comunicaciones