La idea es utilizar bacterias que ayuden a mejorar las condiciones del suelo, especialmente en absorción de fósforo. Paralelamente, los científicos buscan mejorar la tolerancia de las plantas frente a situaciones de estrés ambiental como son las sequías.
Una de las características que distingue a los terrenos de la Región de La Araucanía es la elevada presencia de materia orgánica y una baja disponibilidad de fósforo. Científicamente, se conocen como suelos andisoles o trumaos; son de origen volcánico y muy fértiles porque tienen un material fresco que proviene desde el interior de la tierra.
Dada esta característica, el académico de la Universidad de La Frontera, doctor Milko Jorquera, junto a un grupo de investigadores, lleva a cabo un proyecto Fondecyt que desarrollará un consorcio de bacterias promotoras del crecimiento de plantas (PGPR) y, así, mejorar la nutrición del fósforo -elemento esencial para el crecimiento de ellas- y de paso optimizar la tolerancia al estrés abiótico de los cereales cultivados en la zona centro sur de Chile.
“Para que una planta se desarrolle de manera óptima requiere un adecuado suplemento de fósforo. Pero en este caso, los suelos andisoles de esta región presentan un alto contenido de este elemento, que no está disponible para las plantas porque está fijado al suelo, formando parte de los compuestos orgánicos”, explicó el investigador. En definitiva, es un componente al cual no se le saca provecho.
Asimismo, se presenta una segunda problemática que tiene que ver con la tendencia climática a nivel mundial, que es el aumento de períodos de sequía. Los veranos son cada vez más largos y hay menos lluvia; por lo tanto, es necesario desarrollar nuevas herramientas para que las plantas -en este caso la cebada y trigo que se producen en el centro sur del país- puedan tolerar mejor estos periodos áridos u otro de estrés abiótico que pueda producirse como inundaciones, aumento de salinidad producto del riego o heladas.
TECNOLOGÍA BACTERIANA
Entonces, la apuesta del doctor Jorquera es desarrollar nuevas tecnologías para mitigar estas limitaciones y mejorar el rendimiento de los cultivos. Para ello, la idea es trabajar con bacterias nativas que puedan acceder al fósforo atrapado en el suelo y liberarlo por medio de mecanismos enzimáticos para que puedan ser utilizado por las plantas.
“Coherentes con la problemática planteada, nuestro objetivo es desarrollar este consorcio de bacterias o PGPR para mejorar la nutrición de fósforo y la tolerancia al estrés abiótico de los cultivos de cereales cultivados en andisoles del sur del país”, acotó el investigador.
En este estudio, los consorcios de PGPR aisladas de suelos naturales serán evaluadas en función de la mejora de absorción de fósforo y la tolerancia al estrés de plantas de trigo y cebada en condiciones de invernadero y de campo.
La búsqueda de PGPR no se limitará sólo a suelos agrícolas, sino también a bacterias asociadas a plantas capaces de crecer en ambientes extremos, tales como Desierto de Atacama, Cordillera de Los Andes y Patagonia.
Asimismo, se medirá crecimiento, contenido de fósforo y agua por la vía de métodos convencionales, mientras que la presencia de los consorcios bacterianos se evaluarán a través de técnicas moleculares.
“Este conocimiento nos permitirá desarrollar un eficiente inoculante microbiano para mejorar la nutrición de fósforo y la tolerancia al estrés de los cereales, la disminución de la dependencia de los agricultores hacia los fertilizantes basado en fósforo inorgánico, con la consiguiente reducción de los costos”, concluyó el doctor Jorquera.