Con
la presencia de estudiantes y docentes de nuestra Universidad,
se llevó a cabo la charla denominada "Hongos comestibles
tóxicos presentes en los ecosistemas vegetales de la IX
región", a cargo del Profesor Rubén Carrillo.
En
la oportunidad se realizó una completa exposición
y se hizo referencia a las características generales de
reconocimiento tanto de los hongos comestibles como de los tóxicos
que se encuentran diseminados en La Araucanía.
Entre
los factores y características físicas relevantes
de considerar al momento de la recolección de estos carpóforos
se encuentran el sombrero, la piel, las láminas o sus anillos.
Estos hongos pueden encontrarse a lo largo y ancho de toda la
IX Región tanto en ecosistemas naturales como artificiales
(plantaciones arboríferas), así como en estratos
inferiores, medios y superiores.
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El
profesional mencionó además la inmensa variedad de
hongos comestibles que se encuentran en nuestra zona, entre los
cuales encontramos el champiñón silvestre, la callampa
de las vegas, el dihueñe y el changle, entre otros. Además,
se hizo énfasis en las especies no comestibles y altamente
dañinas al ser humano, llegando algunas incluso a matar a
una persona después de su ingesta. Entre éstas se
encuentran la falsa oronja, el ruedo de bueyes y la oreja de gato.
La mayor parte de estos hongos -si son consumidos- provocan daños
tanto al sistema digestivo como al nervioso, generando habitualmente
síntomas de mareo y vómitos entre otros.
Recomendaciones
En otro punto de la charla se señalaron la gran cantidad
de beneficios de la recolección de los hongos, entre las
cuales se menciona el aspecto económico, ya que su cosecha
genera dividendos derivados de lo apetecido del producto; el beneficio
alimentario que producen a quien lo incorpora a su dieta; y el empleo
de mano de obra desempleada o subutilizada como niños o ancianos.
Sin
embargo, Carrillo señaló una serie de recomendaciones
a tener en cuenta antes de comenzar y durante la recolección:
siempre utilizar envases que no provoquen el encierro y la no-ventilación,
lavar de manera minuciosa los hongos, aunque no en exceso; limpiar
restos u elementos extraños adheridos al carpófero,
su consumo inmediato y nunca sin ser cocido, entre otras recomendaciones.
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