Por Karimme
Riadi
Personalidades
como el Dr. Henri Atlan, escritor, biólogo y filósofo
francés; el norteamericano Gregory Chaitín, investigador
del laboratorio de Watson de IBM en Nueva York, o el premio Nacional
de Ciencias y Presidente de la Comisión Nacional de Investigación
Científica Tecnológica de Chile (Conicyt) Dr. Eric
Goles, se dieron cita en la ciudad porteña para participar
en el Instituto Temático Exystence, convocado por el Instituto
de Sistemas Complejos de Valparaíso (ISCV) recientemente
instalado en una imponente casona patrimonial.
Una jornada que tiene su antecedente en las Escuelas de Verano
que han venido desarrollando desde hace tres años connotados
científicos nacionales y extranjeros que participan en
el ISCV con el firme propósito de reflexionar en torno
a problemas importantes vinculados a los sistemas complejos de
una forma multidisciplinaria, es decir, donde participan matemáticos,
filósofos, sociólogos, urbanistas, físicos,
biólogos y químicos, entre otros especialistas.
Uno de los artífices de esta iniciativa que, sin duda quiere
constituirse en un referente latinoamericano y mundial del pensamiento,
es el académico de nuestra Universidad Dr. Cristian Mallol
Comandari, Doctor en Matemática, con una vasta trayectoria
docente e investigativa y miembro de prestigiosos círculos
científicos. Cabe hacer notar que él es el único
académico del sur de Chile -e incluso de regiones fuera
del radio Santiago-Valparaíso- que está involucrado
desde la génesis en esta iniciativa. “Esta idea comienza
a gestarse cuando formamos el FONDAP de Matemática Aplicada
en 1997 junto a Eric Goles, Ricardo Reich, actual Coordinador
General del Programa MECESUP y Ramón Correa de la Universidad
Católica del Norte. En ese tiempo, a instancias del Dr.
Goles y mediante conversaciones informales comenzó a surgir
el interés por formar un grupo de reflexión transversal
sobre los sistemas complejos. Así fue tomando cuerpo esta
idea con la primera escuela de verano llevada a cabo hace tres
años y se concreta con la formación de la Corporación
de Ciencias de la Educación e Instituto de Estudios de
Sistemas Complejos de Valparaíso que no depende de ninguna
universidad ni organismo estatal”, cuenta el académico.
Hoy el ISCV cuenta con aproximadamente 40 investigadores chilenos
y 20 extranjeros, además de estudiantes que participan
en las escuelas de verano. Varios de nuestros estudiantes han
participado en tales eventos y este año tres fueron becados
para participar en esta escuela singular en donde pensamiento
y multidisciplina se mezclan con entusiasmo. En ese sentido, el
Dr. Mallol es enfático en señalar que constituye
una experiencia enriquecedora para ellos. “Todos los años
participan nuestros alumnos y tienen la oportunidad de compartir
con otros estudiantes nacionales y extranjeros y conocer la visión
de expertos de primer nivel como los mencionados anteriormente”.
En ese contexto, se espera que el ISCV cuente con mentes brillantes
en constante actividad y que los propios estudiantes tengan la
oportunidad de desarrollar trabajos de tesis y memorias en asociación
con investigadores ligados a la entidad.
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Algunos
de los participantes en las escuelas de verano del ISCV.
Atrás la casa patronal que los cobija en Valparaíso. |
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El Dr. Cristián Mallol es uno de los impulsores
del ISCV |
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al Pensamiento Universal
Comúnmente se dice que un sistema complejo es un sistema
donde el conocimiento de las partes no permite entender el comportamiento
de la totalidad, pero ¿es exactamente así?...Para
el Dr. Mallol estamos muy limitados para percibir este concepto
en su globalidad, pues falta teorizar al respecto. “Y para
teorizar se requiere una axiomática, los axiomas son los
pilares base de cualquier teoría, pero en esta materia
no es tan sencillo discutir cuáles van a ser los ladrillos
base, pues los sistemas complejos pueden dar cuenta tanto de problemas
sociológicos como de problemas genéticos, del comportamiento
de la neurona, de fenómenos físicos o del desarrollo
de la web. Todos ellos son sistemas complejos y aún no
hay teoría que dé cuenta de todo eso”, explica.
Y es que luego de la revolución industrial las disciplinas
comienzan a especificarse, provocando una desintegración
del conocimiento. Más aún, la era en la que estamos
insertos hace que ese mismo conocimiento mute constantemente,
así como los procesos sociales, el entorno y la vida humana.
“Los problemas complejos que surgen del desarrollo de las
ciencias, de las coyunturas sociológicas merecen hoy reflexiones
muy profundas cruzadas con la ética; entonces si juntamos
distintos tipos de competencias y visiones disciplinarias que
nos permitan entender procesos y saber hacia dónde vamos,
para qué y por qué, eso ya es bueno y esperanzador”.
¿Ese es el norte de este Instituto de Sistemas
Complejos?
Si bien esto está ligado a la matemática, más
bien tiene que ver con los círculos de pensadores que surgen
después del medioevo en que los temas eran transversales
a todo. Sucede que durante los últimos doscientos años
hemos estado formando gente que sabe mucho de muy poco e incapaces
de conectarse entre sí. Entonces esta es una gran oportunidad
de volver a pensar más universalmente, juntando personas
con distintos saberes y visiones y eso es muy importante.
Yo diría que éste es un esfuerzo ciudadano que esperamos
tenga un impacto a nivel nacional y continental.
¿Y sus aspiraciones?
Por mi parte espero que en La Araucanía también
se forme con el tiempo un grupo anexo, con una dinámica
propia de reflexión y ligados al nuevo instituto, con diversos
tipos de académicos, de manera de lograr una dinámica
que entusiasme al entorno y motive la participación y el
apoyo de grupos ciudadanos, particularmente empresarios; tampoco
está descartada la participación de Institutos de
las fuerzas armadas; en fin, serán bienvenidos todos aquéllos
que estén dispuestos a impulsar la hermosa y necesaria
actividad del pensar.
Yo mismo estoy en una conversión temática, estoy
saliendo de un tema que he investigado durante veinte años
(álgebras no asociativas, al respecto está ejecutando
su último Fondecyt que termina en dos años más)
para entrar de lleno a los sistemas complejos asociados a la vida,
como es la genética, la sociología, la filosofía.
Y confieso que a mis 56 años quizás no vaya a hacer
grandes aportes, pero sí creo que me voy a entretener mucho
y, lo más importante, voy a entusiasmar a muchos jóvenes
–estudiantes y académicos- que sí van a hacer
grandes cosas...
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