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UFRO orientaciones aprendizaje

Ante la suspensión de clases en establecimientos educacionales como medida de contención para enfrentar el coronavirus, desde la Escuela de Pedagogía UFRO entregan recomendaciones sobre cómo trabajar actividades de aprendizaje en casa.

Estos días se han transformado en un reto para la vida familiar, ya que la suspensión de clases en establecimientos educacionales trasladó las labores académicas de niños y niñas a las casas. Ante la contingencia, los padres, que en muchos casos se encuentran realizando teletrabajo o las labores domésticas, deben además velar que sus hijos continúen con actividades que favorezcan su desarrollo educativo.

En estas circunstancias será clave mantener los horarios y rutinas familiares, aunque habrá que ser flexibles y tener grandes dosis de paciencia y empatía. Por esta razón, la coordinadora de la Línea de Inclusión y Diversidad de la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Frontera, Fabiola Rodríguez Niklitschek, entrega algunas estrategias para poder realizar actividades de aprendizaje en los hogares.

MANTENER RUTINAS DIARIAS

Tener rutinas en los primeros años de vida ayuda a la formación de hábitos, especialmente respecto a la higiene, alimentación y sueño. Por ello los días deben ordenarse distribuyendo las tareas que han de cumplirse, buscando actividades diversas, siempre dejando tiempo libre para juegos. Se trata entonces de que los niños aprendan a ser responsables con las actividades del día a día, pero con un margen de flexibilidad.

En todas las actividades del hogar se pueden obtener aprendizajes significativos, por lo que dentro de las rutinas es recomendable incorporar tareas del hogar y así otorgar ciertas responsabilidades, según las posibilidades del niño o niña. Ello permitirá también ir sumando nuevas actividades, que les sirve para anticipar cómo será su día, lo cual evita miedos e inseguridades.

TENER UN LUGAR APROPIADO PARA APRENDER

Es muy importante destinar un espacio específico para realizar las tareas de aprendizaje más escolarizadas (escritorio, comedor, mesa en la cocina, otros). Para estos espacios se deben considerar algunas condiciones:

-Ausencia o menor cantidad posible de elementos distractores.
-Mesa y silla cómodas.
-Ventilación e iluminación adecuadas.
-Materiales o artículos de escritorio.
-Tener un reloj o “timer” visible.

Además, se debe tener la consideración del resto de la familia, con el fin de que se respete el momento de aprendizaje o tarea del niño o niña.

TIPO DE ACTIVIDADES A REALIZAR

Las tareas deben ser diversas y entretenidas, ya que las personas aprenden de distintas formas. Entre otras, se pueden considerar actividades de tareas escolarizadas o “formales” (por ejemplo, utilizando recursos de Internet), deportivas, juego guiado (en movimiento o de mesa), tareas del hogar, lectura y tiempo libre. Dentro de la rutina diaria, si se considera la semana, se pueden cambiar los tipos de actividades en los mismos horarios, tal como en el colegio.

No se debe temer a que niños y niñas aprendan haciendo, ya que es una excelente forma de lograr aprendizajes significativos. Por ejemplo, un lugar donde se puede aprender mucho es en la cocina: seguir una receta, cantidades, tiempos, porciones, etc.

Siempre se debe intencionar el aprendizaje, explicando el objetivo de cada actividad, transmitiendo la importancia de realizarla y el beneficio que trae.

MANTENER LA MOTIVACIÓN

Es fundamental mantener la motivación y atención durante las actividades. En niños pequeños es muy importante guiarles en el desarrollo de estas. Cuando ya son mayores, se pueden designar tareas y realizar monitoreos, fomentando el trabajo autónomo.

Los refuerzos positivos deben estar siempre presentes, para desafiarlos a superarse y lograr los objetivos. Al finalizar las tareas, siempre realizar una retroalimentación con las fortalezas y debilidades, siempre cerrando el mensaje con algo positivo.

TIEMPO DESTINADO A CADA ACTIVIDAD

El período de concentración de niños y niñas no suele ser mayor a 20 minutos, por lo que es necesario que toda actividad contemple un tiempo determinado. Es necesario hacer pausas para ir al baño, tomar agua o bien relajarse 5 minutos para luego continuar. En total, cada actividad escolarizada no debería durar más de 40 o 45 minutos, al igual que otro tipo de acciones planificadas para ellos.

Si desde el establecimiento educacional están recibiendo tareas, deberían organizar una jornada de trabajo, con recreo y pausas tal como en el contexto escolar. Si son actividades por día, pueden dosificarlas entre la mañana y la tarde.

“En contextos como el que vivimos, es necesario organizarnos, repartirnos los roles del hogar e intentar que podamos llevar un buen proceso de cuarentena en nuestras casas. Por este motivo, fomentar el aprendizaje de nuestros niños y niñas no debe verse como una carga, ya que de esa manera no tendremos buenos resultados”, puntualizó Fabiola Rodríguez Niklitschek.

escrito porEscrito por: Carmen Hernández Cifuentes
Dirección de Comunicaciones