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Rucamanque UFRO 1

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Como un secreto bien guardado, el Parque Ecológico y Cultural Rucamanque -administrado por la UFRO- sorprende por la riqueza de su biodiversidad y estado de conservación de especies.

Ante la propagación del COVID-19, la prevención es tarea de todos. Por ello, el Parque Ecológico y Cultural Rucamanque de la Universidad de La Frontera mantiene su cierre preventivo para el ingreso de visitantes, así como también para las actividades docentes y científicas que habitualmente se desarrollan allí.

Si bien el cierre preventivo limita el acceso físico para visitantes hasta que sea factible, dada la contingencia, la motivación del Comité Operativo del Parque, así como de los profesionales que trabajan en Rucamanque, está en compartir con la comunidad la riqueza de biodiversidad de este verdadero “tesoro verde”; un relicto del bosque original de La Araucanía y el mejor conservado de la depresión intermedia en el país. Acá parte de su historia, reflejo de la tarea y el esfuerzo por conservación, liderado desde la Universidad de La Frontera, a través de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales.

¿CÓMO EL BOSQUE DE RUCAMANQUE PERDURA HASTA HOY?
Ubicado a tan solo 12 km de la ciudad de Temuco; no ajeno de peligros y amenazas, se encuentra Rucamanque, un bosque relicto de la vegetación original que cubría el valle entre las cordilleras de la Costa y los Andes en La Araucanía.

En el centro y sur de Chile, los suelos planos y fértiles del valle han sido utilizados desde tiempos ancestrales de manera preferente para la agricultura y el establecimiento de poblados, ciudades y caminos. La vegetación original que cubría esta zona, fue lentamente transformada al paisaje que se observa en la actualidad. A grandes rasgos, esto se puede observar entre Santiago y Puerto Montt; en el valle cuesta encontrar rastros de la vegetación original, donde ahora abundan campos agrícolas, cultivos, praderas y plantaciones forestales de especies exóticas.

Este proceso de transformación fue más tardío en La Araucanía, dada la resistencia Mapuche, que determinó que hasta fines de 1800 se mantuvieran buena parte los bosques originales en esta zona. El establecimiento de ciudades como Traiguén (1878), Victoria (1881), Lautaro (1881) y Temuco (1881), aceleraron los cambios en el paisaje. Testigos silenciosos de este proceso son algunos robles, boldos y laureles aislados, que se ven en campos, al borde de la carretera e incluso en ciertos lugares de Temuco como en el Parque Estadio Germán Becker, la Isla Cautín y mayormente el Cerro Ñielol.

TESORO VERDE
Como un secreto bien guardado, Rucamanque logró conservarse y sorprende por la riqueza y estado de conservación de especies. En Rucamanque convive un tipo de vegetación donde converge el bosque de hojas duras o “esclerófilo” -típico de la zona central- adaptado a condiciones más secas; con el bosque siempreverde del sur. También es hábitat de fauna con problemas de conservación y es considerado un lugar con características únicas y de gran importancia ecológica en Chile.

Con una superficie de 408 hectáreas, está compuesto principalmente por bosque adulto del tipo roble-laurel-lingue, con otras especies siempreverdes como olivillo y ulmo; con árboles que en promedio tienen 350 años. De hecho, el roble más grande de Chile se encuentra documentado en Rucamanque y tiene 53,5 metros de altura y 1,8 metros de diámetro, existiendo individuos que superan los 460 años de edad.

Rucamanque alberga 56 especies de aves distintas, destacando el chucao y hued hued; mamíferos como el zorro chilla, chingue, quique, puma, guiña y pudú, además del marsupial monito del monte y la ranita de Darwin en los anfibios.

UN LUGAR CON HISTORIA
Rucamanque en mapudungun significa “morada” o “casa del cóndor”. Sin embargo, en la zona no es posible encontrar al ave nacional, ya que las condiciones climáticas y altitudinales no corresponden a su hábitat, predominantemente en los Andes. Se cree que este nombre estaría asociado a la cosmovisión Mapuche, como una relación con los apellidos de las familias que habitaban en el territorio donde se emplaza el Parque.

Pero no siempre ha sido conocido como Rucamanque. En 1985 nombraban a este sector como “El Fiscal”, ya que en ese tiempo el predio se encontraba en manos del ahora extinto Servicio Nacional de Obras Sanitarias (Sendos), porque allí se ubica la parte más alta de la cuenca que da origen a las “Vegas de Chivilcán”, desde donde se abastecía de agua potable una parte de Temuco.

Sin embargo, la baja en la producción de agua, la distancia de transporte y mal estado de la red de cañerías, fueron motivos para que Sendos devolviera el predio al Ministerio de Bienes Nacionales; que posteriormente realizó una licitación pública (1985) que no prosperó, debido a presiones de la comunidad, agrupaciones ecológicas y científicas de la región, aludiendo a las características excepcionales del territorio. Fue así como, a solicitud de la comunidad y agrupaciones, llega en 1986 a ser administrado por la Universidad de La Frontera, con el compromiso de destinar el predio a investigación, educación y a la preservación de su patrimonio natural.

Desde entonces -y hasta la actualidad- existe una larga historia de compromisos y esfuerzos de conservación del predio, que no han sido menores si se consideran factores como su cercanía con el sector urbano; presión constante, que va en aumento año a año, por acción humana, sumado al hecho de emplazarse en un sector rodeado de plantaciones exóticas de rápido crecimiento.

En 2002, el Estado de Chile a través de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) declaró oficialmente a Rucamanque como Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad. Sin embargo, hasta hoy, los ecosistemas presentes en él, no se encuentran representados dentro del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), lo que implica un desafío mayor para su conservación.

En 2014, la Secretaría Ministerial de Bienes Nacionales de la Región de La Araucanía oficializa la entrega a la Universidad de La Frontera de una concesión de uso gratuito por un periodo de 5 años, para el desarrollo del proyecto Parque Ecológico y Cultural Rucamanque. Posteriormente, y con la continuidad de las gestiones, en 2016 se concreta por parte del Ministerio de Bienes Nacionales la concesión de uso gratuito de largo plazo (25 años); marcando un hito en las más de tres décadas de compromiso y esfuerzos institucionales para proteger este invaluable patrimonio natural.

CONSERVACIÓN: COMPROMISO DE TODOS
La conservación y preservación es una tarea que no se detiene. El propósito es preservar este ecosistema relicto, como un testigo representativo de la biodiversidad de la Región de La Araucanía, Chile y el mundo. De ahí que las acciones que se emprenden buscan acercar este ecosistema a la comunidad por medio de la investigación científica, la educación ambiental y la recreación.

Sin embargo, que estas actividades se sigan realizando depende también, en buena medida, del compromiso de sus visitantes con el cuidado, valoración e importancia para el medio ambiente. Por ello, el trabajo y esfuerzos que se despliegan ahí van detrás de un gran desafío, como es relevar a Rucamanque como un área protegida representativa del patrimonio natural de la Región de La Araucanía, del país y de la humanidad.

Fuente: Rodrigo Vargas Gaete*, Daniela Perez Paz,**
*Administrador Parque Ecológico y Cultural Rucamanque
**Profesional Parque Ecológico y Cultural Rucamanque
Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales