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El Dr. Rodrigo Navia invitó a los constituyentes a reflexionar sobre cómo la nueva Constitución debiera abordar la organización, roles y tareas que la ciencia y tecnología deben cumplir para contribuir al desarrollo del país y la sociedad global.

El vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad de La Frontera, Dr. Rodrigo Navia, sesionó en la Comisión referida a Sistemas de Conocimientos, Culturas, Ciencia, Tecnología, Artes y Patrimonio, de la Convención Constitucional, instancia en la que expuso las necesidades existentes y oportunidades que trae consigo una nueva Constitución para el desarrollo integral, equitativo y descentralizado de la ciencia y tecnología en nuestro país.

Su análisis se inició con una revisión histórica que refleja la crítica situación que enfrenta el desarrollo de la ciencia y tecnología en Chile, considerando que, en la Constitución actual, estas áreas tienen una escasa mención dentro de su articulado. Al respecto, la autoridad universitaria indicó que “en la Constitución actual existe una declaración general de que el Estado estimula la ciencia, tecnología y el arte, lo cual es bastante escaso y débil”.

Una de las primeras reflexiones planteadas en la exposición versa sobre lo que ocurre en algunas constituciones vigentes en el mundo en relación a la ciencia y tecnología. “Lo que vemos en la mayoría de las constituciones es que no hay una mirada específica de lo que el Estado quiere o espera respecto del desarrollo de la ciencia y la tecnología. Es necesario reflexionar sobre cómo una constitución podría definir a través de un articulado, el uso o las tareas que la ciencia y la tecnología deben cumplir en la sociedad”. A modo de ejemplo, el Dr. Navia señaló la Constitución de Francia: “en un pequeño párrafo, pero muy potente, se indica que la ciencia y la tecnología deben cumplir un rol fundamental respecto al cuidado del medioambiente. Se trata entonces de una declaración de principios, pero bien podría ser respecto a la sustentabilidad futura del planeta, entonces ahí tenemos un efecto distinto. No se trata de sólo estimular la ciencia y tecnología per se, sino que queremos que cumplan un rol específico en nuestra sociedad y en los territorios”.

INSTITUCIONALIDAD Y REGIONALIZACIÓN
El vicerrector invitó a los constituyentes a observar la institucionalidad de países descentralizados, promoviendo una reflexión sobre las competencias que podría desplegar el Estado en sintonía con los gobiernos regionales, de la misma manera que lo hace por ejemplo Alemania y sus estados federales.

Desde la ética del deber, el Dr. Navia indicó, sobre esta nueva institucionalidad, que “no necesariamente todo tiene que estar en las universidades, y tal vez debiésemos tener una institucionalidad distinta. En Chile tenemos una institucionalidad bastante interesante en términos de institutos (INIA, INACH, CECHEN, entre otros), pero pareciera que ella no está muy bien coordinada, y por lo tanto, quizás es momento de repensarla en cuanto a su coordinación, y lo mismo, entre la colaboración científica del sector público con el privado. Se trata de una vieja materia de desarrollo país, en donde la ciencia y tecnología tienen mucho que decir, pero tampoco hay un marco regulatorio en ese respecto, lo que podría ser un tema de profundización”.

El vicerrector destacó la jerarquía, estructura y funciones que demuestra Estados Unidos, como un buen ejemplo sobre la contribución de la ciencia y tecnología al desarrollo de este país. La autoridad añadió que “debemos categorizar el tipo de articulado que podría contener nuestra nueva Constitución, desde lo más macro, como estimular, hasta promover que la ciencia y tecnología sean parte del desarrollo social del país, y de ser así, la institucionalidad debe ser pertinente a esos objetivos que se planteen desde el ámbito constitucional”.

A continuación, el Dr. Navia señaló que “es hora de que nuestra Constitución se haga cargo de pensar en un Estado descentralizado, con regiones y comunas dotadas de poder político, facultades y recursos para su decisión autónoma. La ciencia y tecnología no pueden quedar excluidas de esa definición. Tiene que haber una definición territorial, el tratamiento diferenciado según realidades locales y regionales diversas. No es lo mismo desarrollar ciencia y tecnología en Magallanes, que en Antofagasta o en La Araucanía. Tiene que haber una equidad y solidaridad interterritorial, que asegure la igualdad en la provisión de bienes públicos de similar calidad en todo nuestro territorio. También debemos tener suficiencia en el financiamiento, de competencias a través de los gobiernos locales, con recursos humanos y financieros adecuados. A mí me gustaría dejar la reflexión que ciencia y tecnología más regionalización, de alguna manera, debieran tener un apartado en esta nueva Constitución. Es muy importante que, desde el punto de vista territorial, se remarquen las diferencias en este ámbito, en lo que es recurso humano, infraestructura, equipamiento, recursos financieros, para el desarrollo ecuánime de la ciencia y tecnología”, finalizó el vicerrector.



 

escrito porEscrito por: Andrea Poblete Pacheco
Dirección de Comunicaciones