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Natalia Caniguan

Instituto de Estudios Indigenas UFRO

“La investigación y vinculación con el tema indígena continuará siendo nuestro sello; sin embargo, aspiramos a introducirnos en las conversaciones que están transformando nuestra realidad regional y nacional, como por ejemplo, la migración”, señaló la directora del actual Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales de la Universidad de La Frontera.

Hace 23 años el Instituto de Estudios Indígenas vio la luz mediante un convenio con la Comisión Chilena de Derechos Humanos y en él recayó el deseo de mantener continuidad a la tarea del Centro de Estudios de La Araucanía, creado en 1986. Desde esa fecha, el IEI ha sido una de las instituciones más importantes y prestigiosas a nivel regional, nacional e internacional, en cuanto al estudio de procesos interculturales y promoción de los pueblos indígenas se refiere y, en general y particularmente, del pueblo mapuche en Chile.

Desde aquel entonces su labor ha sido ampliamente reconocida sobre todo en América Latina donde, en distintos momentos y épocas, su trabajo se ha visto vinculado con instituciones como la Fundación PROEIB-Andes, el Fondo Indígena, así como universidades y centros de estudio, organizaciones sociales e investigadores chilenos y extranjeros.

Hace un año y medio que es dirigido por Natalia Caniguan, antropóloga de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, quien lidera uno de los institutos interdisciplinarios más antiguos en esta casa de estudios, y quien ha llevado a cabo la tarea de visualizar un nuevo norte para el refundado Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales de la UFRO.

¿Cómo nace la posibilidad de ampliar el foco del Instituto de Estudios Indígenas hacia lo intercultural?

“Siempre hemos estado comprometidos con aportar a los temas de interés regional y nacional. Desde que asumí la dirección del Instituto de Estudios Indígenas, hemos realizado un trabajo en conjunto con la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado (VRIP) y, en eso, hemos estado llevando a cabo la revisión de nuestro hacer. Fue así como en la formulación de nuestro plan estratégico para los próximos 3 años, se nos hizo imprescindible entrar más de lleno a temáticas de interculturalidad”.

¿De qué trata este cambio?

El cambio de nombre da cuenta de un Instituto que responde a los procesos sociales actuales, buscando con ellos sostener la pertinencia y vigencia de nuestra propuesta como espacio de pensamiento. El nacimiento del IEI, en 1994, se realiza en un momento clave para los pueblos indígenas y siempre será necesario relevar la historia y el objetivo con el que fue creado.

El cambio obedece a nuestra ambición de aportar también en temas emergentes y propios de los nuevos tiempos y sus contextos.

¿Tuviste que sortear muchos detractores a la ahora de impulsar este nuevo enfoque?

“No, para nada. En general desde las instancias directivas -por ejemplo- contamos con mucho apoyo. Esta nueva mirada pretende abordar con mayor cabalidad las nuevas temáticas sociales y no sólo estudiar a los pueblos indígenas.

Además el proceso que nos condujo a la decisión de ampliar el alcance del Instituto fue participativo. Internamente en el equipo y con aquellos que poseen mayor trayectoria en el IEI, se conversó de este nuevo desafío y una vez obtenida la convicción y el consenso, se propuso a las instancias directivas de la Universidad. Se pensó, se planificó y se hizo”.

¿Qué aspectos del tradicional Instituto de Estudios Indígenas siguen adelante en esta nueva etapa?

El trabajo en investigación y vinculación en torno al tema indígena continuará siendo nuestro sello. La trayectoria que tenemos no puede ser obviada, por lo que continuaremos con las líneas que hemos desarrollado como los estudios y trabajos en Educación Intercultural Bilingüe, Derecho Indígena y las capacitaciones en mapudungun, entre otras.

¿Y qué es lo nuevo que debemos esperar de la gestión y actuación del Instituto?

Lo nuevo tiene relación con incorporar el tema de las migraciones, aportar en cómo pensar una nueva región, nuevas políticas públicas y una nueva universidad también en estos temas, porque pretendemos abrirnos a los ámbitos que están presentándose con urgencia como es el reconocimiento a los afrodescendientes en Chile.

Sucede que nuestro foco está puesto en comprender que somos sociedades culturalmente diversas y debemos entendernos y avanzar hacia una interculturalidad real, en la que todos aportemos, desde nuestra diferencia, a la una misma construcción.

¿En qué medida este cambio de nombre es un ejemplo de Tradición y Cambio, conceptos que la UFRO ha definido como expresiones de su esencia identitaria?


Este proceso de cambio y evolución del IEI da cuenta de que la Universidad de La Frontera, desde su rol de universidad pública y regional, sentó el tema indígena en la región, pero hoy, atenta a su entorno, avanza en la comprensión de los nuevos procesos sociales. Por tanto, nuestras nuevas definiciones son expresión de lo que la UFRO es y debe seguir siendo: una universidad que trabaja por entender su entorno, reconociendo su historia e innovando para mantenerse siempre vigente para la comunidad a la que sirve.

Inclusive nuestra diversidad como universidad se vuelve más compleja con temas que se vienen observando y que hoy deseamos trabajar para avanzar todos en una misma línea de proyección.

escrito porEscrito por: Pamela Carrasco
Dirección de Comunicaciones