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Con la presencia de bacterias en las semillas, las plantas y hortalizas podrán mejorar su rendimiento y crecimiento, y así enfrentar de mejor manera las condiciones climatológicas cambiantes.

Desde el año 2006, investigadores del Laboratorio de Ecología Microbiana Aplicada (EMALAB)  de la Universidad de La Frontera desarrollan estudios sobre bacterias benéficas presentes en las plantas. A través de proyectos financiados por el programa FONDECYT de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), han logrado profundizar su investigación en bacterias asociadas a las plantas que mejoren su crecimiento y tolerancia al estrés ambiental.

Es de esta manera que el Dr. Milko Jorquera, investigador del citado laboratorio, se adjudicó el proyecto FONDECYT denominado “Semillas como reservorios y portadores de bacterias promotoras del crecimiento de plantas para la agricultura chilena”, cuya implementación busca fortalecer la tolerancia de las plantas al estrés ambiental, derivado de fenómenos asociados al cambio climático que afectan el agro chileno debido al aumento de periodos de sequías, mayor salinidad de suelo y heladas, entre otras.

Comenta el Dr. Jorquera que es en este contexto en el que se mueven las investigaciones del laboratorio. “Buscamos bacterias que están asociadas a las plantas, ya sean cultivos agrícolas como plantas nativas. Las muestras que hemos obtenido son variadas, desde cereales y hortalizas, como también plantas de ambientes extremos. En este contexto, contamos con muestras obtenidas de plantas del Desierto de Atacama, Antártida, Patagonia, lugares caracterizados por una menor disponibilidad de agua y nutrientes en el suelo. Los ensayos que hemos realizado con las bacterias aisladas, pueden ayudar a los cultivos de cereales y hortalizas, principalmente de la región, para que puedan tolerar de mejor forma el estrés ambiental”, indicó el investigador.

INVESTIGACIONES PREVIAS
Durante años, los investigadores del EMALAB se han ocupado de estudiar las bacterias que están asociadas al suelo y a la raíz de la planta. “Nos dimos cuenta que las bacterias que están dentro de las estructuras de la planta son también muy importantes, coincidiendo con investigaciones en otros países que indican que hay bacterias benéficas que habitan y se pueden transmitir a través de las semillas”.

Uno de los elementos que destaca a este proyecto, es que normalmente los estudios plantean la generación e inoculación de fertilizantes basados en microorganismos, derivados de algas u otros componentes naturales que ayudan a la semilla a germinar y crecer de manera vigorosa y resistente. En este caso, es la propia semilla la que, al contener estas bacterias, ya contará con componentes que fortalecerán su crecimiento y resistencia al estrés.

Para que esto sea una realidad, explica el Dr. Jorquera “la inoculación se desarrolla en la etapa de floración, quedando las bacterias dentro de las semillas. Debemos estudiar si éstas pueden proliferar, colonizar y formar parte permanente de la microflora de la planta; consideramos que de esta manera (inoculación de bacterias de semillas durante la floración) debiese haber una mejor asociación que si realizamos la inoculación directa al suelo. Para este importante proceso contamos con el apoyo de la Dra. Ángela Sessitsch, investigadora del Instituto Austríaco de Tecnología (AIT), quien con su grupo tienen patentada está tecnología de inoculación”.

Los principales beneficios, al finalizar esta investigación, comenta el director del proyecto, es “lograr disminuir la dependencia de fertilizantes químicos para usar elementos más amigables con el medio ambiente, además de darle un margen de mayor tolerancia a las plantas que deben enfrentar los vaivenes ambientales producto del cambio climático. Por ejemplo, al poner una planta en un déficit hídrico en un período corto, la planta inoculada no se afecta tanto como la planta no inoculada con estas bacterias, lo que le otorga un margen mayor de tolerancia. En términos prácticos, tener uno o dos días de más tolerancia impacta directamente en el éxito o no de la producción en algunos cultivos, como paltos y tomates”, afirmó el investigador.

Finalmente, destaca el Dr. Jorquera, este proyecto cuenta con el apoyo de la Asociación Gremial Nacional de Productores de Semillas (ANPROS A.G.), dato relevante a considerar, toda vez que Chile se encuentra dentro de los diez países con mayor producción de semillas a nivel mundial, por lo que la relevancia de esta investigación no sólo beneficiará la producción agroalimentaria del nuestro país, sino que además impactará el agro global.

 


escrito porEscrito por: Andrea Poblete Pacheco
Dirección de Comunicaciones