Según datos del Ministerio de Salud, entre 2023 y julio de 2026, 2.356 mujeres han recurrido a la Ley por las dos primeras causales. La violencia sexual contra niñas y adolescentes, en cambio, sigue siendo un hecho concreto ya que, en el mismo período, 1.280 interrupciones fueron producto de violación, y 157 correspondieron a niñas menores de 14 años. El Informe Objeción de Conciencia en Chile 2025, elaborado por Corporación Humanas, documenta que entre junio de 2024 y junio de 2025 se realizaron 1.065 procedimientos bajo la Ley IVE, de los cuales 388 correspondieron a la causal de violación, consolidándose como la principal vía de acceso a la prestación. La misma fuente revela que el 100% de las niñas menores de 14 años que accedieron a la ley lo hizo por esta causa, y que entre los 14 y 17 años esa proporción alcanzó el 77%.
Son datos actuales y demoledores.
Por ello, cualquier iniciativa que instale una decisión de esta complejidad en una lógica de presión, demora o tutelaje institucional debiera examinarse con especial rigurosidad. En salud sexual y reproductiva, el tiempo es también un factor de daño. Desde el Observatorio de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche estimamos que una política como la propuesta “Escucha su corazón” no solo incrementa la carga moral sobre las mujeres, sino que las expone públicamente y revictimiza a quienes acceden por la causal de violación. La discusión no puede omitir que esta causal sigue siendo una de las más frecuentes y sensibles de acceso a la ley. El debate no gira en torno a una decisión abstracta, sino a niñas y adolescentes frecuentemente expuestas a violencia sexual por parte de personas cercanas o familiares. Los datos desmienten la creencia de que la violencia sexual sobre niñas constituye un hecho ocasional: evidencian, por el contrario, una experiencia que se reproduce de manera persistente durante la infancia.
“Escucha su corazón” no debería leerse como complemento de la Ley IVE, sino como un retroceso que instala presión moral sobre niñas y mujeres que ya enfrentan violencia, desigualdad y obstáculos sanitarios. La vía es y será siempre más información, derivación oportuna y una red sanitaria capaz de garantizar derechos humanos sin humillación.
Dra. Lucy Ketterer Romero
Coordinadora del Observatorio de Equidad en Salud, Género y Pueblo Mapuche
Universidad de La Frontera