Sin embargo, considero que uno de los mayores desafíos está en las universidades. Como académicos, debemos repensar qué enseñamos, cómo enseñamos y cómo evaluamos el aprendizaje cuando nuestros estudiantes disponen de asistentes inteligentes. Ya no basta con transmitir conocimientos: necesitamos fortalecer el pensamiento crítico, la capacidad de formular problemas, evaluar resultados y tomar decisiones fundamentadas.
Esto también nos exige cambiar. Debemos aprender continuamente, experimentar con nuevas tecnologías y revisar nuestras metodologías. No podemos preparar profesionales para un mundo que cambia si nosotros mismos no estamos dispuestos a transformar nuestras prácticas.
Pero nuestra responsabilidad no termina en las aulas. En una región como La Araucanía, debemos contribuir a disminuir una brecha digital que hoy también se expresa en las oportunidades para comprender y aprovechar la inteligencia artificial.
Como universidad pública y regional, tenemos el compromiso de abrir las puertas del conocimiento, acercando estas tecnologías a docentes escolares, emprendedores, funcionarios públicos, pequeñas empresas y organizaciones sociales. No se trata de enseñar a todos a desarrollar modelos de IA, sino de entregar herramientas para utilizarlos de manera crítica, segura y responsable.
El verdadero desafío no es solamente formar profesionales capaces de trabajar con inteligencia artificial. Es contribuir a que nuestra comunidad también tenga la oportunidad de comprenderla, utilizarla y beneficiarse de ella. Porque el futuro de esta tecnología dependerá también de nuestra capacidad para hacer que sus oportunidades lleguen a más personas.
Dra. Ania Cravero Leal
Académica Departamento de Ciencias de la Computación e Informática
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Universidad de La Frontera